Mira. No te voy a mentir.
Esta es probablemente la publicación más cutre de tu timeline.
Es que la vas a pasar de largo.
Es que te vas a pensar que un corazoncito rojo te va a dar derecho a saber cómo me ha ido el día.
Y a ladearme una sonrisa.

Que muy bien.
Que me ha cundido la mañana.
Como todas desde hace algunos meses.
Una rutina desde hace 700 días y un purgatorio desde hace unos 600.

Que Valencia. 30 grados. Verano.
-Creo que ya no me gusta-.
Mediodía.
-Creo que mejor madrugada-.
No hay gafas de sol que me dejen ver bien.
Que ya he vivido suficiente sin luz.
No quiero otro rostro marcado por ninguna estación.

No creo que tanto calor queme más que tú.
Ni que lo que se me ascua dentro.
Y esa arruga en el muslo que inconscientemente me agarro cuando camino.
Ni que me arrastrase el vestido, aunque todo esto tenga mucha tela.
Ni que siguiese barriéndome la dignidad.
Ni que fuera una princesa nunca más paseando por tu alfombra negra.

La bolsa de El vaso siempre medio lleno.
No sé de qué, pero lleno, y flotando que es gerundio.
A ver si se me pega.
Como se me pegan las letras de todas las canciones que me recuerdan a ti.
Varias playlists del durante y el después.
Tan eterno que lo llamo ahora.

Las llaves por si pasa algo malo o aparece alguna cerradura inesperada.
Por si me sirven de defensa o ataque.
Te presento mi portal por si algún día buscas otra numeración de una sola cifra en otro destino más cálido.
Los buzones ya casi no reciben cartas.
Mejor llama a la puerta o entra sin llamar como solías hacer.

Sigo viviendo en un segundo.
Toda mi vida lo he hecho, aquí y allí.
Porque nunca sabes cuándo se va a parar el tiempo.

Y sí, me gusta liarme el moño a la cabeza y una manta hasta los pies.
Voy al revés del mundo y mi norte está muy abajo.
Casi donde se me cayó cuando lo dejaste; y a mí con él.

Creo que alguna vez nos reímos de todo esto.
Del norte y del sur, de las Navidades en verano,
de los inviernos de incendios, de Occidente y Accidente,
de quién dice qué es lo correcto.
Y me concenviste.
Algún día también nos reiremos del ahora, de lo imbéciles que somos.
Quizá juntos o quizá sin juntarnos.
Pero no creo que nunca separados.

Mira. No te voy a mentir.
Olvidar es probablemente la mentira más grave que intentamos contarnos y creernos.

Quién dice quién es correcto. Quién quiere lo correcto.

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