Estaba pensando qué pensar sobre este año. Qué decir. Qué callar. Como si mañana por ser día 1 fuese a mejorar todo este desastre. Y va y me encuentro con esto: “En la vida hay que decir y hacer lo justo, y si haciéndolo nos quedamos solos, es el precio a pagar por ser justos“.

2016 ha sido un año de tránsito, de aquí no pasa nada, pero nada volverá a ser igual. Y vaya un añito de doler. Y de plantar el puño sobre la mesa y decir basta ya. No tienes ni puta idea. Qué narices, ni yo tengo puta idea. No puedo destacar ningún día entre los últimos 365. Puedo hablar de mucho agobio, de querer mandarlo todo a la mierda y no saber cómo. De dejar a la ‘gente’ por imposible, esos que sobran, quienes nunca llegaron a estar. Puedo tachar muchas noches queriendo dormir muy fuerte, y muchos días somnolientos.

Puedo recordar exceso de lágrimas y he podido coleccionar muchas decepciones de las que no tienen vuelta atrás. Pero también he cerrado etapas. Profesionales y personales. Me he sorprendido dejando de esperar. Una llamada, una palabra, un mensaje, una propuesta, una disculpa. Quizá ya he escuchado suficientes mentiras, quizá me he hartado de dar el brazo a torcer porque me estaba doliendo la postura. Cuántas veces me he quedado con un número en la pantalla, a punto de marcar en verde. Cuántos mensajes he reescrito, y al final he borrado. Cuántas explicaciones me he callado y cuántas actitudes he preferido obviar para ahorrarles discursos innecesarios.

Me he sorprendido no queriéndome traicionar. Este año he decidido ser justa conmigo. Porque podéis decirme lo queráis y aun así no seréis ni un cuarto de críticos conmigo misma de lo que soy yo. No me apetece celebrar especialmente nada, sino específicamente todos los días. He hecho del silencio mi mejor amigo, de la calma mi compañera y de mi lista de amistades un ranking inamovible e inalargable.

No voy a desear cambios, ni cosas grandes, ni buena suerte, ni sorpresas. Voy a buscarlo y voy a hacerlo.

Sean más justos, aunque ello signifique ser menos gustables. Sean más guapos por dentro, aunque de eso no haya tutoriales online.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *