Querido Papá Noel,

Este año no me he esforzado en ser muy buena. Me ha bastado con resucitar, con sobrevivir y con ir sumando días hasta 365. Empecé el año rodeada de hielo. Bajé de un avión y no reconocí la ciudad en la que había sido tan feliz, sepultada por la nieve y con 15 horas de noche al día. Algo me dijo que ya nada era igual, y aquel frío vacío se coló dentro de mí también.

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