A mí me han dicho ya demasiadas veces que me quieren, y mucho, pero.
Chicos, amigos, incluso familia.
Te quiero, pero… ¿Pero qué?
A mí si me vas a querer que sea bien y no tanto.
Y sin excusas, sin alegatos baratos ni muletillas que me inculpen de que hay algo roto.
Porque lo roto se arregla, no se tira.

Si quieres ponerme a un lado o dejarme atrás, empieza diciendo que ni eres ni estás para mí.
Que se te hace bola el orgullo y que la verdad es tan obvia que te hace chepa.
Que no lo ves claro porque te nubla la vista tanta luz.
Que a estas alturas te da miedo agarrarme de los tobillos porque nunca has volado tan fuerte.
No digas que lo sientes, di que no sientes nada.
Que no puedes continuar o ni siquiera empezar porque no te da la gana estrenar zapatos.

Pero por favor, no digas te quiero con peros.
Como si no hubiera nada que encontrar cuando ni siquiera has empezado a buscar.
Como si yo no fuera suficiente o como si fuera demasiado.
Como si se hubiera apagado, por arte de magia, la llama que estoy encendiendo mientras me llueves encima.
Porque entonces me obligas a vomitar de golpe todos los peros que yo he matado por ti,
esos que siempre traduzco en mi idioma por mas.
Sin tilde, pero con acento; del verbo aún cabe otra tirita.

Si te caes, me puedo acostar contigo, una y mil veces.
Si me tiras, ya no me podré levantar.
Y hay palabras que tumban, silencios que ahogan y dudas que pesan demasiado.

La vida es para los valientes, no para los emperodores. 👑

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